Entre depresión y melancolía

Tengo varias adicciones. Una de ellas es la música. Durante varios años estudié piano, pero lo dejé… mis dedos y manos eran demasiado rígidos. Eso no ha impedido, sin embargo, que disfrute de “broad range” de géneros musicales. Pese a ello, tengo predilección por canciones depresivas y/o melancólicas. Y es que no puedo negar mi propia naturalez: soy romántico-depresivo (¡calugnias!), y mi estado de ánimo fue definido como de tristeza continua, quizá permanente, pero estable.

Durante la maestría, mi estado de ánimo fue más irregular que una cordillera. Y aunque mi perenne depresión se logró mantener dentro de ciertos rangos de estabilidad; trataba, con frecuencia, de hacer cosas, que la atenuaran. Así, opté muchísimas veces por comprarme una botella de vino y observar Montreal por la ventana de mi cuarto-estudio-casa. El telón de fondo fue siempre una lista de melodías que, con el paso de los días y los meses, se fue incrementando. La sensibilidad quedaba a flor de piel; pero, ¿quién, por ejemplo, puede hacer que su corazón resista a “One” de U2, a “Esta Vida Loca” de Francisco Céspedes, a “The Blower’s Daughter” del maestro Damien Rice, a “Perdón” de Pambo o a “Déjame” de Juan Fernando Velasco? ¿Como permanecer estoico ante “Siento que te estoy perdiendo” de Luis Eduardo Aute, “Collide” de Howie Day, “De repente” de Soraya, “La Pared” de Shakira o “Todavía” de las Pandora?

Y qué decir de Joshua Radin y “Closer”, “Aunque no sea conmigo” del señor Enrique Bunbury, “Piensa en mí” de Luz Casal, “Pecado” de Presuntos Implicados”, “Whiskey Lullaby” de Brad Paisley, “Sexo, Pudor y Lágrimas” del genio Aleks Syntek, “Mentira” de Gilberto Santa Rosa, “Fast Car” de Tracey Chapman, “The Road” de Elan, “Eterna soledad” de los Enanitos Verdes o “You are always on my mind” del Rey Presley.

Tenía mucho que no escuchaba ese grupo de canciones; pero el sábado pasado las reviví. Tuve entonces una regresión extraña hacia febrero en Montreal, y recordé un día donde, solo en mi departamento, ví discurrir copos de nieve desde un quinto piso. Me recordé a las diez de la noche, sentado en la orilla de la ventana y recargado en ella observando como la nieve, poco a poco, se acumulaba en la cornisa. Pese a lo extraordinario del paisaje, curiosamente, mi mente no hacía nada… estaba en blanco, ese color que poco a poco cubría la que en ese momento era mi ciudad. Y es que recordé, añoré, esos días de estudiante.

Y hoy encerrado en una oficina, sin acceso a la luz solar, sin una brizna de idea de lo que ocurre en el mundo exterior, esos días me parecen extraordinarios, increíbles… necesarios. Y rueda entonces en mi mente la pregunta de si he estado haciendo lo correcto con mi vida, si he transitado los caminos “correctos”, si podré sobreseer mi propia incertumbre, terquedad e inseguridad.

Después de meses, he decidido modificar la lista y agregar una nueva canción para evitar que “La Diferencia” del genio de Juárez, Juan Gabriel, sea la última melodía a escuchar, pero todavía no encuentro una opción convincente. Por ello recurro a ustedes, mis amigos, pues necesito de su consejo. ¿Cuál debería ser el final de mi nueva lista?

~ por iarteaga en Noviembre 27, 2007.

2 comentarios to “Entre depresión y melancolía”

  1. Una de los Beatles, la que quieras. Estos buenos muchachos tienen para todo y para todos. Escucha sus discos Revolver, Rubber Soul o No reply… creo que irán bien con tu estado de ánimo de ahora.

  2. Okas dokas… Gracias por la información. Tendré que revisarlos one-by-one, y luego te diré cuál es la decisión… Un abrazo.

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