Galletas de animalitos

Érase un día cualquiera en el super haciendo las compras de rigor. Soy adicto a la zona de repostería y galletas de los supermercados, nunca he podido dejar de visitarla cada vez que entro a alguno. Decidiendo si me compraba “gansitos” o “pinguinos”, se aparece frente a mi una niña de no más de 4 años con una bolsa de galletas de animalitos. Giré mi cabeza hacia todos lados y tuve la sádica intención de quitarle la bolsa, para después salir corriendo con ella. Luego, mi razón emergió: estoy en un supermercado, deben haber montones de bolsas de galletas de animalitos. Mi mente divagaba… pasaría toda una tarde viendo películas, con un bote de chocolate líquido y un vaso de leche y cientos de galletas de animalitos a mi disposición.

Regresé de mi sueño, para buscar mi preciado tesoro; pero no las hallaba, mis sueños de la tarde sabatina perfecta se morían. Pensé que si no encontraba pronto la bolsa, aplicaría entonces el plan B, buscar a la niña que minutos antes, seguramente, había “robado” la última bolsa de galletas. La perseguiría hasta que, en un descuido, la hurtara de su “carrito”. “Issac, deja de pensar estupideces”, mi conciencia insistía. “Si no encuentras, pregunta al personal de la tienda, ¡idiota!”. Mmm… sip, esa era la solución; éste se volvería el plan B, mientras que el plan B seguiría contemplado, pero como plan C.

Pues no encontré las galletas, y decidí preguntarle a una persona de la tienda que, casualmente, estaba en el pasillo. La cara que puso cuando le dije que buscaba medió entre la incomprensión y la incredulidad. Para mi sorpresa, sin embargo, el amigo supo dónde estaba lo que buscaba e, incluso, me comentó que estaban en oferta. Me dirigí al final del siguiente pasillo a la izquierda y ahí, con un aura dorada, se encontraban las galletas… esponjosas, doraditas y aparentemente frescas… Tomé dos bolsas, las puse en mi carrito y me dirigí a la caja a pagar mi mercancía. Salí corriendo de la tienda e “ipsofactamente” hacia mi carro y luego hacia mi casa.

Ya ahí, me instalé en el sofá del cuarto de televisión, inserté la primera película. En la mesita de al lado dispuse un tazón con galletas, un vaso de leche enorme, una botella de refresco, y dos botes, uno de chocolate derretido y otro de queso… Y si están pensando que ví algunas de las películas de un blog que escribí previamente, están más que equivocados. Vi, de hecho, películas poco trascendentes para occidente: “Legally Blonde 1″, “Save the Last Dance 1″ y “13 Going On 30″… gran tarde! Aunque luego tuve serios problemas por congestión, ¡creo que fueron demasiadas galletas!

~ por iarteaga en Diciembre 2, 2007.

3 comentarios to “Galletas de animalitos”

  1. Tenemos el mismo vicio, te recomiendo l lugar que se llama Pasteleria Ideal (Suiza) venden 1 cajita llena de reposteria mmm de sabores surtidos que provocan querer ver el fin de la caja!!

  2. Una de las grandes enseñanzas que me dejó el IFAI fue descubrir que, de hecho, existían unos lineamientos para hacer la galletas de animalitos ¿qué tal? (sí, sí a alguien se le ocurrió hacer una solicitud pidiendo esos lineamientos, a alguien se le ocurrió negarlos y los burócratas del IFAI tuvieron que decir que no había nada que esconder). No cabe duda que el Estado estaba en todas partes…¡qué tiempos aquellos!

  3. Galletas de animalitos….pensamientos psicos…13 going on 30… Everything it´s going to be OK…

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