La burocracia

Max Weber fue y es todavía, uno de los más grandes pensadores políticos de todos los tiempos. Obras van y vienen, pero “El político y el científico” y “Estado y Sociedad”, se mantienen como textos obligados para situar en su justa dimensión el análisis de las estructuras de gobierno y de administración estatales. Uno de los modelos ideales que más han resonado desde principios del siglo XX es el la burocracia.

Para Weber, la burocracia no es vista en un sentido negativo; por el contrario, constituye un modelo de organización –administración y gobierno– capaz de responder eficientemente a las cambiantes situaciones (necesidades) que afectan los procesos del y en el ejercicio del poder. La Real Academia de la Lengua Española (RAE) recupera esta noción y establece que la burocracia puede definirse como la “organización regulada por normas que establecen un orden racional para distribuir y gestionar los asuntos que le son propios”. Pero el término ha adquirido, con el paso de las décadas, una connotación negativa, asociada con el abuso, por parte de las estructuras administrativas, de sus prerrogativas de poder. La RAE también hace eco de esta aseveración: burocracia hace también referencia a un tipo de “administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas”.

Esta última concepción es la que quizá priva en el imaginario colectivo no sólo de nuestro país, sino de otras latitudes. Y es ya sea laborando al interior de una estructura pública o vinculándose debido a algún trámite o servicio con el aparato gubernamental, el ciudadano constantemente percibe que los gobiernos no responden de manera eficiente a sus necesidades; que los encargados de administrar los recursos sociales han sobrecargado a la administración de procedimientos, complicando aún más trámites gubernamentales y la provisión de servicios públicos.

Pero también a la mente, sobre todo de los mexicanos, viene esa imagen ligada ancien régime –recordando a François-Xavier Guerra de un funcionario público priísta todopoderoso, imbatible, invencible: capaz de sobreseer la ley y las instituciones, y usarlas a su conveniencia y placer. Una donde no se hace nada si no existe un documento de solicitud soportado con un sinnúmero de vistos buenos y aprobaciones interinstitucionales, y una obscena cantidad de formatos probatorios de la vida del ciudadano.

Hoy veo cómo la escuela del priísmo queda todavía manifiesta en las instituciones públicas. Esa vieja lógica de administración de la austeridad –que no republicana– de la crisis social, política y económica permanente, se ha logrado colar hasta el nuevo milenio. La noción que prevalece es la restricción recursos y el ahorro, por el simple hecho de hacerlo; pero sin medir consecuencias para el funcionamiento institucional y, por qué no, del país mismo.

Por ello, quienes pertenecemos a la nueva generación en la administración pública debemos transitar hacia una visión donde el ahorro deriva de una lógica planeada de administración del gasto; es decir, donde los recursos no ejercidos efectivamente no puedan ser utilizados para mejorar la calidad de los servicios públicos y generar la infraestructura para el desarrollo económico y social de los ciudadanos. ¿Qué opinan, sueño demasiado, ya me perdieron, todavía creo en los cuentos de niños o simplemente es posible llevar a cabo un cambio de este tipo?

~ por iarteaga en Febrero 18, 2008.

5 comentarios to “La burocracia”

  1. Atzimba a favor de la reinvención del gobierno en el buen sentido del término

  2. vamos a ver, entonces esto supone que debemos de retomar la burocracía por la definición de weber y no por lo que es ahora, pero si nos ponemos estrictos podemos suponer que la verdad la Burocracía funciona entorno a los fundamentos de weber y para muestra, un gutierritos miralos sentado ahí tan WEEEEEEEBOOOON el guey, si eso no te convence, no se que es lo que podemos hacer para cambiár de camino

  3. Es Francois Xavier Guerra, no Javier

  4. Mil gracias por la correción. Se me fue un dedazo… como es costumbre.

  5. Venga, solo puedo salir con los comentarios arrogantes:
    1) Weber nunca escribió such as things as “ESTADO y sociedad”, sino “Economía y sociedad”, que en estricto sentido es una compilación que hizo su viuda. Y siendo pesados, Weber tampoco nunca escribió “El político y el científico”, sino un par de conferencias que Raymond Aron en su traducción titulo así.
    2) Weber fue de los primeros, de los primeritos, que al conceptualizar la forma sociológica (tipo ideal) de dominación burocrática también criticó enfáticamente su perversiones prácticas. Es decir, que también señaló su ámbito negativo. Opinaba que la burocracia es, en el sentido de la modernidad, la jaula de hierro. Si algo describió bien Weber fue el sentido de racionalidad la burocratización, pero no veía en ello una “respuesta a situaciones cambiantes”.
    3) Imposible pensar en un “retorno” a una forma de dominación burocrática en México, pues nunca ha existido. Siempre ha sido, en estricto sentido weberiano, pre-burocrática y proto-patrimonial… y ahí seguimos. Además, Weber nunca vió en la burocracia un programa administrativo, sino una descripción conceptual, una interpretación, de una forma de dominación política característica de Occidente.
    4) Y no está mal que sigas pensando en que sería bonito una buena administración del gasto.

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