Luces, sombras y perdón

A Chava

Hay espacios de luz y sombras; pero a veces es difícil distinguir cuál es cuál. Y es que las definiciones de luz y sombra son simplemente espacios subjetivos de lo que realmente queremos ser y ver con nuestra corta mirada. La luz es luz porque así decidimos nombrar a la conjunción de colores y rayos solares. Su inherente brillantez la asociamos con el blanco, el emblema de pureza, la sabiduría y la perfección. La sombra es la ausencia de luz, de color, el vacío…

Estos extremos han sido, como en todo, las bases que el hombre ha utilizado en la creación de estereotipos, que nos hacen pensar en colores nítidos, en valores y hechos absolutos: bueno y malo; verdad y mentira; todo y nada. Pero unos son los modelos sociales y otra la realidad misma. Y el hecho es que el ser humano tiene la capacidad de pensar siempre en colores intermedios, en tonalidades transmutables, porque así es su propia naturaleza. Pero pocas veces, con honestidad plena, somos capaces de llegar a esos matices, porque existe una barrera que separa nuestro ser de nuestro deber ser: estados que se mezclan para formar un yo. Porque, en realidad, no todos somos buenos ni todos somos malos, simplemente somos como somos y no somos más que creaciones perfectibles la azarosa naturaleza.

La vida es siempre de luces y sombras, de espacios donde conviven las tonalidades de la naturaleza física y de las emociones, de matices, de saturaciones y de vacíos. Y, se preguntarán, a qué viene todo esto: al hecho mismo de que hoy que veo hacia atrás, y me doy cuenta que los errores cometidos han dañado a personas por las que sinceramente he sentido y siento un gran aprecio. El tiempo quizá no era el adecuado para encontrarnos y conocernos; o quizá el tiempo era, pero, a final de cuentas, no fue.

Y hoy queda sólo el recuerdo de los días y meses transcurridos, de las omisiones, de los errores, de las acciones –buenas y malas–, del devenir absurdo de nuestra estúpida inconciencia, del daño –que espero no sea irreparable– y de la felicidad profesada.

Recuerdo, y recuerdo bien. Pienso y me recluyo en mi propia inmensidad perenne, esa que sólo concluirá cuando exhale la última bocanada de aire. Pienso y sólo puedo decir perdón. Pienso y sólo veo en mi cabeza luces y sombras que no acierto olvidar.

No, no es una forma de redención la que busco. Sólo sé que es indescifrable el tiempo que viviré y las condiciones en que lo haré.

~ por iarteaga en Julio 8, 2008.

Una respuesta to “Luces, sombras y perdón”

  1. deep…very deep…ya no t pierdas tanto…c t extraña mucho….salu2

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