Tiempo

Sí, el tiempo pasó y con ello lo hiciste tú.

Con los días, te llegué a querer más de lo que imaginas y tanto llegué a necesitar tu presencia, que un día sin verte era una eternidad.

Sí, pero el tiempo llegó; y con él, tu ausencia.

Cómo quisiera regresar a esos días donde tú y yo éramos uno, donde tu mirada iluminaba mi espacio y el roce de tu mano, me hacía volar.

Sí, fallé y no hay nada que hoy, al menos, pueda hacer.

Pero en mi conciencia y mi alma, reconozco, a pesar de todo, que hice lo que pude, que lo intenté y que di lo más posible por ti.

Sí, pero el tiempo jugó en contra y no fue suficiente ni para ti, ni para mí lo que sentimos, lo que vivimos.

Y quisiera que nos hubiéramos conocido en otro momento, para constatar que éramos las dos partes de un corazón que al unísono latía.

Te quise, te quiero, te querré.

Y espero que en el “viaje al paraíso” nos volvamos a encontrar no como antes, pero sí como siempre; con el triste recuerdo de lo que pudo ser, con el dolor por lo que al menos en su momento fue; y con la alegría de recordar tu sonrisa y sentir tu calor.

Pero el hecho es que, al día de hoy, te sigo queriendo.

~ por iarteaga en Enero 9, 2009.

Escribe un comentario