Una carta
Soy un intruso de los sentimientos ajenos, un colono de espacios próximos, un niño curioso que, sin embargo, poco a poco ha invadido corazones y que en su búsqueda también ha sido sujeto de una tersa acometida de amor, por ti, por el mundo.
Camino por las calles reconociendo tu mirada en todas las personas, soñando tu mano. Así transcurren los días, lentamente si tú no estás a mi lado. ¿Qué hacer si no puedo respirarte? Hundirme lenta y profundamente en el abismo de la nostalgia, esperando una llamada o un toque en la puerta.
¿Cómo saber que sientes lo mismo? ¿Cómo saber qué tan profundo he llegado a tu corazón, como tú lo hiciste al mío? ¿Cómo decirte todo esto que siento si no se han inventado las palabras que lo definan?
Sabes, no quiero ser un inválido de sentimientos. No, no te rías; por favor. No hagas que mi corazón se hunda en la grieta más profunda del mar. Ayúdame a evitar que mi existencia trascienda las barreras de un supuesto destino. Ayúdame a descifrar el sentido de la felicidad. Ayúdame a encontrar el amor; sujeta mi mano, veme a los ojos y tradúceme los dictados de tu cabeza y corazón.
http://www.youtube.com/watch?v=1xqIdFU0TRg
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